Terapia para adolescentes
Un espacio propio, donde no haya que fingir que todo va bien
La adolescencia trae cambios que a veces pesan más de lo que se puede sostener en solitario. En terapia tu hijo o tu hija encuentra un lugar seguro donde poder decir lo que le pasa sin miedo a ser juzgado, y herramientas para afrontarlo con más confianza.
Primera cita informativa de 20 minutos, sin coste y sin compromiso. Puede hacerla la familia sola, antes de decidir nada.
Cuándo puede ayudar
Señales de que le vendría bien hablar con alguien
Ninguna de estas señales significa por sí sola que haya un problema grave. Lo que importa es que se repitan, que duren y que le estén quitando calidad de vida.
- Se aísla, ha dejado de quedar o de hacer cosas que antes le gustaban
- Está irritable o triste de forma sostenida, no solo puntual
- Duerme mal, o duerme demasiado
- Le ha cambiado el apetito o la relación con su cuerpo
- El rendimiento escolar ha caído de golpe
- Tiene ansiedad ante los exámenes o ante situaciones sociales
- Se habla a sí mismo con mucha dureza
- Hay conflictos frecuentes en casa que no sabéis cómo desactivar
- Ha pasado por algo difícil: una pérdida, un acoso, una ruptura familiar
Si detectas señales de riesgo —autolesiones, ideas de muerte, o que no está a salvo— no esperes a una cita: llama al 024, que es gratuito y atiende 24 horas, o al 112.
Cómo trabajo
Primero la confianza, después el trabajo
Con adolescentes no se puede empezar por la técnica. Si no hay confianza, no hay terapia: hay una hora incómoda a la semana. Así que las primeras sesiones sirven sobre todo para que vea que esto no es un examen ni un parte de conducta, y que lo que cuente aquí se queda aquí.
A partir de ahí trabajamos con Terapia Cognitivo-Conductual y Terapia de Aceptación y Compromiso, dos enfoques con mucha evidencia científica detrás, adaptados a su edad y a su forma de expresarse. Nada de discursos: herramientas concretas que pueda usar el lunes por la mañana.
Entender
Poner nombre a lo que siente
Muchas veces el malestar no tiene palabras todavía. Empezamos por ahí: identificar qué pasa, cuándo aparece y qué lo alimenta.
Manejar
Herramientas para el día a día
Estrategias concretas para la ansiedad, la rabia o los pensamientos que no paran, practicadas en sesión hasta que salen solas.
Sostener
Que el cambio dure
Buscamos la raíz, no solo el síntoma, para que los avances se mantengan cuando la terapia termine.
La familia
Vosotros también formáis parte del proceso
La terapia con un adolescente no funciona de espaldas a su familia. Hay una primera entrevista con vosotros para entender la situación desde vuestro punto de vista, y a lo largo del proceso mantenemos sesiones de seguimiento para revisar cómo va y trabajar lo que os toca a vosotros.
Eso convive con algo igual de importante: vuestro hijo o hija necesita saber que tiene un espacio propio. Sin esa garantía no se abre, y sin que se abra no hay avance posible.
La forma de compatibilizar ambas cosas se acuerda con claridad desde el principio, y se le explica a él o a ella con las mismas palabras que a vosotros. Recibiréis información sobre cómo avanza el proceso y sobre lo que necesitéis saber para acompañarle, sin que eso signifique un parte del contenido de cada sesión.
Hay una excepción que se explica siempre desde el primer día: si aparece una situación de riesgo para su seguridad, la familia será informada. Eso no es negociable, y saberlo de antemano protege la confianza en lugar de romperla.
Cómo empezamos
Tres pasos, sin compromiso
Escribes por WhatsApp
Cuéntame brevemente qué está pasando. Respondo yo, no un contestador automático, y buscamos un hueco.
Hablamos 20 minutos
Gratis y sin compromiso. Esta primera conversación podéis tenerla los padres solos, si preferís valorarlo antes de plantearlo en casa.
Empezamos
Primera sesión con él o ella, entrevista con la familia y un plan de trabajo con objetivos claros desde el principio.
Sesiones y tarifas
Claro desde el principio
Cita informativa
Gratuita
Sesión de terapia
65 €
La frecuencia habitual es semanal al principio y se va espaciando conforme aparecen los avances. Las sesiones de seguimiento con la familia entran dentro del proceso.
Preguntas frecuentes
Lo que suelen preguntarme los padres
No quiere ir. ¿Qué hago?
Es muy habitual, y forzarle suele salir mal. Funciona mejor plantearlo como una prueba sin compromiso: una sola sesión para conocerme, con la libertad de decidir después. También podéis hablar conmigo primero vosotros y ver cómo presentárselo.
¿Me vas a contar lo que dice en sesión?
Recibiréis información sobre cómo va el proceso, qué estamos trabajando y qué podéis hacer para acompañarle. Lo que no os daré es un relato del contenido de cada sesión: sin ese espacio propio, la terapia no funciona. La única excepción es una situación de riesgo para su seguridad, y eso se explica desde el primer día a todos.
¿A partir de qué edad?
Trabajo con adolescentes a partir de los 12 años. Para edades menores puedo orientarte hacia profesionales especializados en infancia.
¿Funciona la terapia online con adolescentes?
Sí, y con frecuencia mejor de lo que esperan los padres: están cómodos en ese formato y a algunos les resulta más fácil abrirse desde su habitación. Lo importante es que tenga un espacio donde nadie le escuche.
¿Cuánto dura el proceso?
Depende de lo que traiga y de su ritmo. Un proceso habitual se mueve entre unos pocos meses y un año, con sesiones cada vez más espaciadas. Desde las primeras semanas os daré una idea realista.
¿Necesito informe del pediatra o del instituto?
No hace falta nada para empezar. Si ya tenéis informes previos y queréis compartirlos, ayudan; si no, no son un requisito.
Primer paso
Hablamos 20 minutos y lo vemos
Sin coste, sin compromiso y sin necesidad de tenerlo todo claro antes de escribir. Cuéntame lo que está pasando y vemos juntos si puedo ayudaros.
Esta web no atiende urgencias. En una situación de crisis, llama al 112 o al 024, la línea de atención a la conducta suicida, gratuita y disponible 24 horas.
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También trabajo con personas adultas, online y en consulta.
